Es el río
Julia Merler Carbajo

¿Es posible comprender el río? ¿Escuchar eso que cuentan la luz de la mañana, la hierba, unos ojos refulgentes como estrellas y los ramajes oscuros? ¿Podemos caminar por las orillas, navegar el río, hundir nuestras manos en el agua y conocerlo?

¿O se trata simplemente de aquello que es y no dejará nunca de ser un misterio?

Y si el río es así, ¿cómo contarlo?

Las ilustraciones de este libro vienen a acercarnos al misterio, lo crean e invitan a respirar en y con el espacio. De esa respiración se trata y de lo que el paisaje sabe de las personas.

Silvana De Ingeniis

  • Colección: pretextos

  • Categoría: Silente

  • Páginas: 40

  • Encuadernación: binder

  • AGOTADO


Juli Merler | Nació el 7 de diciembre de 1993 en una familia de biólogues en Buenos Aires, Argentina, por lo que la naturaleza y los viajes por el país siempre fueron parte de su vida. Conocer esa diversidad de mundos fue lo que la llevó a estudiar Antropología y a interesarse por la relación entre los seres humanos y el ambiente.

Si bien de niña siempre tuvo un lápiz en la mano, imaginando historias y copiando personajes de Quino y Caloi, fue en el 2018 que comenzó de a poco a reconectarse con esta actividad. En el 2020, de la mano de la pandemia, comenzó un taller de ilustración donde encontró la manera de unir su interés por las historias y la naturaleza con el dibujo.

Epílogo

Vanina Santy

Investigadora en Ecología política. Instituto de Etnología de la Universidad de Colonia, Alemania. Compiladora de Bosque nativo (Hora mágica, 2022)

En esta obra, la antropóloga e ilustradora Julia Merler nos propone explorar la relación humana con la naturaleza, específicamente esa que se da junto al río. Sus trazos nos transportan a un paisaje ribereño y a interactuar con ese ecosistema, reconstruyendo gráficamente en estas páginas un vínculo cercano con lo que nos rodea.

Podemos sospechar que son sus recuerdos los que dan forma a este relato (quizás sus deseos), pero sin dudas es su sensibilidad la que nos invita a preguntarnos: cómo somos, qué nos conecta con la vida y qué encontramos

en contacto con el río, en sus islas y riberas.

Al recorrer las imágenes que dan forma a esta secuencia, Julia nos transmite cosas poderosas. Esa lectura silenciosa provoca multiplicidad de interpretaciones. Por ello, no queda otra opción que zambullirse, adentrarse en este, su mundo.

Entre las posibles lecturas está el agua como comunicante, su importancia y significado en el día a día, en nuestras costumbres; el agua como sustento de las diversas formas de vivir que allí se encuentran. También nos enciende la curiosidad (hacia esos seres y este hábitat acuático), factor imprescindible para querer zambullirnos. Porque al entrar en contacto con el agua, que es vida, con sus árboles, juncos, peces y pájaros (que muchas veces no observamos pero que nos observan) la transformamos a la vez que nos transforma.

Exploramos, al caminar con el protagonista, que en ese lugar pueden surgir los afectos, porque hay otros con los que podemos crear centelleantes senderos para volver a casa y a aquello de lo que formamos parte.

Lo que nos sugiere, en última instancia la autora, es el camino del descubrimiento al que la naturaleza nos invita, ofreciéndonos este encuentro mágico y único, que nos lleva a indagar en nuestra propia esencia.